El club Black Excellence representa un paso adelante para los estudiantes de Watauga.
Updated: 5 hours ago

Primera reunión del Club Black Excellence de Watauga, donde los miembros recibieron información sobre el club y se motivaron para participar. Crédito de la foto: Lora Davis
Marina Brown, redactora de The Powderhorn
Translated by Amelia Bennett
En una comunidad escolar donde los estudiantes afroamericanos suelen ser una minoría, contar con un espacio en el que se sientan representados puede marcar una gran diferencia. En Watauga, un nuevo club busca crear ese espacio, fomentar las relaciones entre estudiantes, celebrar la cultura afroamericana y generar conciencia sobre la falta de diversidad.
“Me di cuenta de que cada vez llegaban más estudiantes afroamericanos, pero no había profesores afroamericanos ni clases que realmente abordaran la cultura y la historia afroamericanas,” comentó Dalton Mackey, estudiante de último año y presidente y fundador del Club de Excelencia Afroamericana. “Puede que aprendas sobre estos temas en la clase de Historia, pero no hay una clase dedicada específicamente a ellos. Falta representación.”
Además de ofrecer un espacio para que los estudiantes se conozcan y compartan experiencias, el club también busca ampliar sus conocimientos sobre la historia afroamericana y sus aportes a la sociedad.
“Queremos crear un espacio donde puedan aprender y conocer todas esas contribuciones," explicó Declan Lippard, estudiante de último año. “Muchas personas no conocen todo lo que la comunidad afroamericana ha aportado a la sociedad actual.”
El club también tiene previsto invitar a personas que puedan compartir sus experiencias y conocimientos de primera mano, para ofrecer a los estudiantes perspectivas que vayan más allá de lo que aprenden en clase.
“Tenemos a Omega Psi Phi, una fraternidad afroamericana de App State, y a otras personas con las que ya estamos coordinando,” comentó Mackey. “La idea es que vengan a hablar sobre la cultura afroamericana, su historia y la excelencia de su comunidad, porque tienen más experiencia y conocimientos que nosotros.”
Sin embargo, el impacto del club no se limita al aprendizaje. Sus organizadores también esperan que ayude a crear amistades y vínculos que duren más allá de la etapa escolar.
“Definitivamente, puede ayudar a crear muchas amistades. Además, con la universidad cada vez más cerca, esta oportunidad puede ayudar a muchos estudiantes a conocer las fraternidades y comunidades culturales,” señaló Devan LaCue, estudiante de último año.
Para los integrantes del club, contar con una comunidad en la que se sientan aceptados puede ser especialmente importante para quienes han vivido situaciones de racismo o han enfrentado estereotipos raciales en la escuela.
“Cuando te encuentras con una situación así en la escuela, te afecta, especialmente en un colegio donde la mayoría de los estudiantes son blancos,” expresó LaCue. “Creo que un club como este te permite formar parte de un grupo de personas que te aceptan tal como eres. Sentirte aceptado por personas de diferentes orígenes significa mucho.”
Al promover un sentido de pertenencia, el club también busca cuestionar la normalización del racismo y ayudar a los estudiantes a sentirse orgullosos de quienes son.
“Creo que, si te encuentras con el racismo en esta escuela, puedes llegar a pensar que es algo que está en todas partes porque has crecido aquí. No conoces una realidad diferente y terminas viéndolo como algo normal,” explicó Mackey. “El club busca demostrar que las cosas no tienen por qué ser así. Debes quererte a ti mismo y no sentir vergüenza de ser afroamericano.”
Para los estudiantes y docentes que impulsan el Club de Excelencia Afroamericana, el objetivo va mucho más allá de organizar reuniones. Esperan que la iniciativa contribuya a construir una comunidad escolar más unida, diversa e inclusiva.
“Queremos cambiar la cultura de nuestra escuela, y todos son bienvenidos. Hay muchas culturas y experiencias diferentes que merecen ser celebradas, así que todos merecen tener un espacio donde se sientan incluidos,” afirmó Lora Davis, docente encargada del club. “Queremos que el club se mantenga a largo plazo, porque realmente creo que puede ayudar a muchos estudiantes.”
Los integrantes también quieren que el club siga siendo un espacio para compartir, aprender unos de otros y crear conexiones, en lugar de convertirse en una clase tradicional.
“No queremos que sea una clase. Queremos aprender unos de otros y conectar,” concluyó Mackey.
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